Ya lo advirtió George Orwell en su novela 1984: “Quien controla el pasado controla el futuro, quien controla el presente controla el pasado”. No es una sorpresa entonces que los regímenes populistas enfocaran parte de su relato en torcer la historia según su conveniencia. Podría citar las inexactitudes y mentiras que se formulan al hablar de los 70', y seguramente lo haga más adelante, pero para empezar, mejor hablemos en general de cómo funciona la historia. Para los ejemplos voy a usar a Juan Manuel de Rosas, que gobernó la provincia de Buenos Aires durante el siglo XIX, en medio de la guerra civil entre Unitarios y Federales.
Empecemos por el principio: al hablar de historia tenemos hechos conocidos, hechos disputados, opiniones, hechos sobre las opiniones y opiniones sobre las opiniones. Un principio importante es saber distinguir entre entre todas estas cosas.
Un hecho conocido es algo que ocurrió, y sabemos perfectamente que ocurrió. Podrá ser bueno o malo para alguien, podrá ser algo que lo cambió todo o que no cambió nada, pero ocurrió. Está debidamente documentado y suficientemente confirmado, y no está en discusión. Por ejemplo: que Rosas fue derrotado en Caseros. Es algo que nadie pone en duda, ni rosistas ni antirosistas, nadie dice que Rosas haya ganado esa batalla.
Un hecho disputado es ligeramente distinto. Es algo que pudo haber ocurrido o no, o que ocurrió pero no conocemos los detalles específicos. No tenemos suficientes medios documentales para llegar a una conclusión al respecto. Sin embargo, hay algo que sí sabemos, simplemente por lógica: la respuesta, aunque no la conozcamos, es un "sí" o un "no", o una cantidad exacta y precisa, no un "más o menos...". Por ejemplo, peleó Rosas en su juventud contra las Invasiones Inglesas? Por un lado, hay una carta de Liniers felicitando a sus padres por su valor, por el otro, la planilla de asistencia de los Migueletes lo enumera como ausente justo cuando los ingleses estaban por atacar. ¿Cuántas personas murieron a causa de la represión política? ¿Fueron 22.560 personas, como afirma Rivera Indarte en su libro "Tablas de Sangre"?
Una opinión es un juicio de valor que emite el historiador sobre los hechos históricos. Un mismo hecho puede generar distintas opiniones en distintos historiadores. Por ejemplo, ya señalamos que un hecho sobre Rosas es que fue derrotado en Caseros. Un historiador rosista puede decir "Rosas fue derrotado en Caseros, y eso fue terrible", mientras que un historiador anti-rosista puede decir "Rosas fue derrotado en Caseros, y eso fue glorioso". En ambos casos, lo que va antes de la coma es el hecho, y lo que va después es la opinión. Por regla general, cualquier afirmación que se refiera a que algo fue bueno, malo, positivo, negativo, conveniente, inconveniente, etc; es una opinión. Hay algunas opiniones sobre temas históricos que pueden llegar a tener un apoyo absoluto: seguramente todos los argentinos estarán de acuerdo en que la declaración de independencia de 1816 fue algo bueno. Aún así, no dejan de ser opiniones.
Y en algunos casos, las mismas opiniones pueden ser temas de interés histórico en sí mismas, y entonces tenemos hechos sobre las opiniones y opiniones sobre las opiniones. El caso de Rosas es un buen ejemplo, ya que a lo largo de los años las discusiones acerca de Rosas fueron frecuentes entre los historiadores. Decir que el gobierno de Rosas haya sido algo bueno es una opinión. Y, sin embargo, que el primer historiador en hablar de forma positiva de Rosas fue Adolfo Saldías en su libro "Historia de la Confederación Argentina" es un hecho. Otro hecho es, por ejemplo, señalar qué dicen los diversos historiadores rosistas para argumentar que el gobierno de Rosas haya sido bueno: Adolfo Saldías, Julio y Rodolfo Irazusta y Pepe Rosa los tres coinciden en la conclusión general, pero difieren mucho en los aspectos específicos (por ejemplo, para Saldías Rosas es un continuador del igualmente elogiado Rivadavia, mientras que para Pepe Rosa el gobierno de Rivadavia fue algo negativo).
Habiendo explicado cómo funciona la historia, veamos algunos de los trucos sucios que usan los historiadores populistas para torcer la historia de acuerdo a su propia conveniencia.
Empecemos por el principio: al hablar de historia tenemos hechos conocidos, hechos disputados, opiniones, hechos sobre las opiniones y opiniones sobre las opiniones. Un principio importante es saber distinguir entre entre todas estas cosas.
Un hecho conocido es algo que ocurrió, y sabemos perfectamente que ocurrió. Podrá ser bueno o malo para alguien, podrá ser algo que lo cambió todo o que no cambió nada, pero ocurrió. Está debidamente documentado y suficientemente confirmado, y no está en discusión. Por ejemplo: que Rosas fue derrotado en Caseros. Es algo que nadie pone en duda, ni rosistas ni antirosistas, nadie dice que Rosas haya ganado esa batalla.
Un hecho disputado es ligeramente distinto. Es algo que pudo haber ocurrido o no, o que ocurrió pero no conocemos los detalles específicos. No tenemos suficientes medios documentales para llegar a una conclusión al respecto. Sin embargo, hay algo que sí sabemos, simplemente por lógica: la respuesta, aunque no la conozcamos, es un "sí" o un "no", o una cantidad exacta y precisa, no un "más o menos...". Por ejemplo, peleó Rosas en su juventud contra las Invasiones Inglesas? Por un lado, hay una carta de Liniers felicitando a sus padres por su valor, por el otro, la planilla de asistencia de los Migueletes lo enumera como ausente justo cuando los ingleses estaban por atacar. ¿Cuántas personas murieron a causa de la represión política? ¿Fueron 22.560 personas, como afirma Rivera Indarte en su libro "Tablas de Sangre"?
Una opinión es un juicio de valor que emite el historiador sobre los hechos históricos. Un mismo hecho puede generar distintas opiniones en distintos historiadores. Por ejemplo, ya señalamos que un hecho sobre Rosas es que fue derrotado en Caseros. Un historiador rosista puede decir "Rosas fue derrotado en Caseros, y eso fue terrible", mientras que un historiador anti-rosista puede decir "Rosas fue derrotado en Caseros, y eso fue glorioso". En ambos casos, lo que va antes de la coma es el hecho, y lo que va después es la opinión. Por regla general, cualquier afirmación que se refiera a que algo fue bueno, malo, positivo, negativo, conveniente, inconveniente, etc; es una opinión. Hay algunas opiniones sobre temas históricos que pueden llegar a tener un apoyo absoluto: seguramente todos los argentinos estarán de acuerdo en que la declaración de independencia de 1816 fue algo bueno. Aún así, no dejan de ser opiniones.
Y en algunos casos, las mismas opiniones pueden ser temas de interés histórico en sí mismas, y entonces tenemos hechos sobre las opiniones y opiniones sobre las opiniones. El caso de Rosas es un buen ejemplo, ya que a lo largo de los años las discusiones acerca de Rosas fueron frecuentes entre los historiadores. Decir que el gobierno de Rosas haya sido algo bueno es una opinión. Y, sin embargo, que el primer historiador en hablar de forma positiva de Rosas fue Adolfo Saldías en su libro "Historia de la Confederación Argentina" es un hecho. Otro hecho es, por ejemplo, señalar qué dicen los diversos historiadores rosistas para argumentar que el gobierno de Rosas haya sido bueno: Adolfo Saldías, Julio y Rodolfo Irazusta y Pepe Rosa los tres coinciden en la conclusión general, pero difieren mucho en los aspectos específicos (por ejemplo, para Saldías Rosas es un continuador del igualmente elogiado Rivadavia, mientras que para Pepe Rosa el gobierno de Rivadavia fue algo negativo).
Habiendo explicado cómo funciona la historia, veamos algunos de los trucos sucios que usan los historiadores populistas para torcer la historia de acuerdo a su propia conveniencia.
- Omitir detalles importantes. Se podría argumentar que existen tantos detalles que es inevitable que el historiador se concentre en algunos y omita otros. Pero no es lo mismo un detalle importante que uno trivial. ¿Y cómo diferenciar uno de otro? Hay una forma simple: analizar si ese detalle omitido le cambia el sentido a lo dicho. Por ejemplo: digamos que un unitario trata de comunicarse con otros en Montevideo, y Rosas lo detiene por eso. Dicho así, el gobierno de Rosas aparecería como injustificadamente totalitario, mientras que si se deja en claro que la Confederación estaba en guerra con Uruguay, la acción tendría más sentido. Por lo tanto, es un detalle importante. Por otro lado, a Rosas no le gustaban las litografías, y nunca posó para una. Es un detalle, que no cambia nada de lo que se pueda pensar sobre su gobierno al mencionarlo u omitirlo, así que es trivial.
- Relacionado con el anterior: poner la opinión por delante de los hechos. Decidir de antemano la conclusión, y entonces incluir u omitir información exclusivamente en si beneficia o no la opinión que se quiere transmitir. Esa no es una forma legítima de opinar sobre la historia. Los que apoyan a Rosas señalan que durante su gobierno se impidió que las provincias argentinas se disgregasen en varias republiquetas menores, y los que lo critican señalan las muertes por motivos políticos y el carácter dictatorial de su gobierno. Una opinión sólida sobre Rosas como gobernante en general, en uno u otro sentido, debería citar el argumento que beneficia su postura, pero también brindar alguna explicación sobre el otro tema. Algo que explique que incluso eso fue bueno o malo, que lo justifique, que lo disculpe, o incluso un honesto "concedamos que en este punto el gobierno de Rosas fue positivo" o "lamentablemente, Rosas no es perfecto y estuvo mal al hacer esto". Lo que no está bien es recurrir a la solución fácil, que sería omitir el tema por completo.
- Cambiar los criterios de opinión sobre la marcha. Que una acción sea positiva cuando la hace alguien, y que sea negativa cuando la hace otro, sin indicar un criterio claro de qué diferencia a ambos casos como para tener criterios diferentes. Por ejemplo, muchos de los patriotas buscaron el apoyo de Gran Bretaña durante la guerra de independencia, y esto no se cuestiona, pero cuando los unitarios buscan ese mismo apoyo contra Rosas, entonces sí está mal.
Comentarios
Publicar un comentario